Epicuro

Publicado: mayo 28, 2020 en Desaprender - Conciencia
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epicuro 3 b

 

Resulta que Epicuro tenía un jardín cerca de Atenas. También él era un hombre muy singular, como Chuang Tzu, no creía en dios*, ni en nada, porque creer puede convertirse en un desatino, sólo los despistados creen, un hombre de entendimiento tiene fe, no creencias. La fe es diferente, fe significa confiar en la Vida, confiar de manera tan absoluta que se está dispuesto a ir con ella a cualquier parte.

Epicuro tenía un pequeño jardín donde vivía con sus discípulos. La gente lo consideraba un ateo, un inmoral, no creía en dios, ni en las escrituras, ni en ningún templo, era ateo aunque no tenía nada, aunque eran todos muy pobres.

El rey oyó hablar de ellos y quiso ver cómo vivían, cómo podían ser felices sin creencias. Si uno no puede ser feliz ni siquiera creyendo en dios, ¿cómo es posible que esa gente sea feliz sin dios?.

Así que una noche fue a visitar el jardín de Epicuro.

Lo que vio le sorprendió, le asombró, se trataba de un milagro… No tenían de nada, casi nada, pero vivían como emperadores, como dioses, toda su vida era una celebración, cuando iban al torrente para tomar su baño, no se trataba simplemente de un baño, era una danza con el río, era sintonizar con el río, cantaban y bailaban, nadaban y saltaban y se sumergían en sus aguas. Sus comidas eran celebraciones, fiestas, y eso que no tenían nada, sólo pan y sal, ni siquiera mantequilla, pero estaban tan agradecidos que Ser les era suficiente, no era necesario nada más. El emperador se sintió muy impresionado y le preguntó a Epicuro:

– La próxima vez que venga por aquí me gustaría traer algunos regalos, ¿qué os gustaría?

– Dadnos tiempo para pensar, nunca creímos que nadie pudiera regalarnos nada, y ya contamos con tantos presentes de la Naturaleza. Pero si insistís, entonces traed un poco de mantequilla. Nada más, eso bastará – respondió Epicuro -.

 

 

* Para Epicuro dios era la naturaleza, la naturaleza de las cosas, de los seres, de la Vida. Lo que Chuang Tzu y otros han llamado Tao, aunque la palabra Tao es sólo lenguaje, tan necesario para la comunicación, pero tan restringente. Podría llamarse perfectamente Vida, Amor o sencillamente Blablummajumtirorí…

* Esta es una historia recogida de un libro cuyo autor, ha sido tan defenestado por las religiones organizadas, que se han encargado de matar a dios, por la moral y la cultura predominantes, que anomino su nombre. Un nombre tan contaminado por Occidente que no vale la pena citarlo aquí, crearía cortocircuitos en vuestras cabezas. A este hombre lo mataron los moralistas como a tantos otros que traían un mensaje interesante, como a Jesús, como a Sócrates, como a Galileo o como a John Lennon.

 

 

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